
Los padres empiezan a hablar de sexualidad a sus hijos desde su nacimiento a través de sus vestimentas en función de si son hembras o varones, de sus juguetes (masculinos o femeninos), les hablan de diferentes formas dependiendo su sexo, les estimulan diferente. Con ello les envían mensajes constantes de lo que piensan acerca del cuerpo, de cada sexo y de los aspectos ligados a la sexualidad. Educamos a niños y niñas de manera distinta, resaltando lo que consideramos masculino y femenino.
Cuando el niño empieza de descubrir su cuerpo es importante reaccionar con naturalidad, dejando que se explore, ayudándole a reconocer sus partes íntimas por sus nombres correctos. Sin prejuicios ni tabúes. El niño debe aceptar su sexualidad como algo normal que forma parte de él.
No mencionar por los nombres correctos los genitales femeninos o masculinos, porque nos parecen fuertes o inadecuados para un niño, es una carga que les imponemos nosotros, nuestra cultura o lo que se nos han enseñado en nuestra familia de origen. Entonces, ¿Cómo puede un niño reconocer su sexualidad, tener una imagen completa de su cuerpo y un buen manejo del mismo? Para que ésto suceda el niño debe aprender a desexualizar los órganos, eso hace que a la vez tenga menos curiosidad sobre los mismos. Lo ideal es que conozca los nombres reales de sus genitales, sin apodos, ni experimental vergüenza, que puedan hablar de ellos sin problemas. Lo que le da la oportunidad de expresar de manera espontaneas sus sensaciones y experiencias al respecto. Si puede hablar de sus genitales de manera natural es más probable que le comunique a sus padres sobres algunas molestias e incluso si alguien le tocó de manera inapropiada.
Debemos responder a las preguntas de nuestros hijos de manera cómoda. Si no lo hacemos enviamos el mensaje de que ese tema no se aborda en nuestra familia. Las interrogantes del niño deben ser explicadas con la verdad, de manera sencilla de acuerdo con su edad. La respuesta será dada en función de la pregunta, sin añadir nada más. Solo responder lo que él o ella ha preguntado y nada más. Si no lo hacemos buscará la respuesta en otra parte y es posible que no obtenga la informacion correcta. Al guardar silencio damos la ideas de que la sexualidad es algo de lo que no debe hablar con los padres.
Los niños expresan espontáneamente lo que han aprendido en su familia sobre el género, la sexualidad y las relaciones interpersonales.
Aunque los genitales y la sexualidad es parte integral de todos nosotros también es importante saber que son aspectos íntimos que el niño debe aprender con quien compartir. Los padres deben enseñar a sus hijos que existen límites que se deben respetar con relación a su intimidad.
Nuestro lenguaje refleja lo que pensamos a cerca del género y la sexualidad. Con frecuencia usamos expresiones sexistas, estereotipos de género que tienen efectos en nuestras percepciones y relaciones. Por medio de nuestro lenguaje (tenemos una forma masculina de hablar y otra femenina) expresamos las expectativas que tenemos sobre cada sexo y lo que hemos aprendido que se espera de nosotros. contribuyendo con ello, muchas ocasiones, a que el hombre se sienta superior a la mujer.
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