
En los últimos años el rol del padre se ha ido transformando, podemos observar como cada día son más los padres involucrados en la crianza de sus hijos. Esto proporciona a los mismos mayor estabilidad emocional. Han abandonado las posturas rígidas de sus predecesores, los cuales, eran proveedores, la mayor parte del tiempo, autoritarios o ausentarse en la crianza.
Nuestros hijos necesitan padres y madres involucradas en sus vidas, tanto física como emocional.
Padres cercanos a los que les preocupa la evolución integral de sus hijos. Padres protectores que brinden una estructura familiar donde tanto el padre como la madre estén comprometidos con su rol. Progenitores que estimulan a sus hijos, que hagan que la imagen rígida, ausente emocionalmente y autoritaria que teníamos del padre del siglo pasado sea cada vez más borrosa dando paso a una cercana e íntima relación entre ellos. Los padres que se involucran, que tienen una implicación en crianza son concientes de los múltiples beneficios que ello trae consigo para el desarrollo de una personalidad emocionalmente estable.
Felicidades papá, gracias por estar cada día más involucrado.
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